Entre iglesias góticas y fábricas de cerveza, Chequia se mueve entre la historia del Sacro Imperio y el aroma del lúpulo y la malta. Este viaje invita a descubrir la región de Bohemia desde sus dos puntos de vista patrimoniales: el arte y la cerveza.
Nuestro itinerario combina el esplendor monumental de Praga, visitaremos los secretos industriales de Pilsen, y la atmósfera barroca de České Budějovice, donde nacieron algunas de las cervezas más reconocidas de Europa Central.
A través de museos, monasterios, plazas y fábricas centenarias, recorreremos la historia de una tierra donde la cerveza no es solo una bebida, sino una expresión cultural, un símbolo de identidad y un arte en sí misma.
Día 1: España – Praga
Encuentro en el aeropuerto de Sevilla para tomar el vuelo hacia República Checa (06:30 – 09:55). Llegada a Praga, recogida de equipaje y traslado al hotel. Check-in en hotel. Tras ello, comenzaremos la visita a la ciudad medieval por la iglesia de Nuestra Señora de Týn, uno de los iconos más reconocibles de la Ciudad Vieja de Praga. Su construcción se inició en el siglo XIV, sobre un templo románico previo, y se prolongó hasta bien entrado el XVI, lo que explica la coexistencia de un gótico alto centroeuropeo con añadidos tardogóticos y detalles ya renacentistas. Su silueta está dominada por dos torres asimétricas de 80 metros rematadas por agujas caladas, diseño atribuido al influyente arquitecto Petr Parléř —el mismo maestro que trabajó en el Puente de Carlos y la Catedral de San Vito—.
La Plaza de la ciudad vieja es una de las más bellas de Europa Central. Nació como gran mercado medieval del siglo XII, cuando la ciudad crecía al calor del comercio de sal, paños, grano y —muy pronto— de la fama cervecera bohemia. No se trata de una plaza cortesana, sino burguesa: su monumentalidad no la decide un palacio, sino la acumulación de casas gremiales y la prosperidad mercantil. En ella confluyen rutas que iban directo a los almacenes del Moldava, por lo que durante siglos fue lugar de intercambio comercial y sociabilidad.
Aún hoy, en ella se hierguen casas góticas, renacentistas y barrocas con fachadas de sgraffito y policromías burguesas. También fue lugar de las ejecuciones de 1621, que convirtió la plaza en símbolo trágico del choque entre protestantes y poder imperial.
Continuaremos hacia el cercano reloj astronómico, instalado en 1410 por el relojero Mikuláš de Kadaň y perfeccionado por Jan Šindel. Aglutina tres lecturas simultáneas: tiempo civil, posición del sol y la luna y un calendario zodiacal. Su esfera astronómica representa el universo geocéntrico ptolemaico, propio de la mentalidad científica del medievo europeo. Cada hora, un teatraíllo mecánico activa los autómatas de los apóstoles, recordando que en Praga el tiempo fue siempre espectáculo y pedagogía visual al aire libre.
El reloj se convirtió pronto en símbolo democrático del tiempo común del ciudadano, algo fundamental para comprender la plaza como centro burgués.
Seguiremos en dirección al Moldava, cerca del que se elvantó el Klementium, un colosal conjunto arquitectónico jesuita iniciado en 1556 como colegio y que en el siglo XVII se convirtió en centro científico de referencia en Bohemia gracias a su observatorio astronómico y su red de bibliotecas.
También podremos conocer la Fuente de Kranner, contruida por Josef Kranner muy cerca de la ribera sur del centro histórico. No es una fuente ornamental al uso, sino un monumento a la traída de agua moderna a la ciudad, inaugurado entre 1845 y 1850.
Almuerzo en restaurante local.
Por la tarde, podremos conocer Lod Pivovar, una de las microcervecerías más excepcionales de la ciudad, puesto que se encuentra ubicada en el interio de un barco. Allí mismo, elaboran su propia cerveza, con la que podremos iniciarnos en los conceptos de la cerveza checa, sus estilos, clasificaciones y degustar algunos de ellos.
Tiempo libre y cena libre.
Día 2: Praga – Pilsen
Desayuno en hotel y salida en autobús hacia Pilsen, una ciudad que dio nombre a uno de los estilos cerveceros más populares. A la llegada, podremos visitar la Pilsner Urquell (en checo Plzeňský Prazdroj), fundada en 1842 y que marcó un antes y un después en la historia cervecera europea. En un momento en que las cervezas eran turbias y de fermentación alta, el maestro cervecero Josef Groll, procedente de Baviera, elaboró por primera vez una cerveza dorada de fermentación baja, clara y brillante, que revolucionó el gusto del continente. Aquella primera elaboración dio origen al estilo Pilsner, que pronto fue imitado en todo el mundo.
La fábrica, de arquitectura industrial del siglo XIX, conserva aún las bóvedas subterráneas originales donde la cerveza maduraba en toneles de roble, y un museo que narra el desarrollo de la cerveza moderna. Pilsner Urquell no solo es una marca: es un hito tecnológico y cultural que convirtió a Bohemia en el referente mundial de la cerveza rubia. Almuerzo en restaurante local.
Además de su fama cervecera, Pilsen ofrece un valioso patrimonio urbano que refleja su prosperidad desde la Edad Media y que conoceremos por la tarde. Comenzaremos por la Plaza de la República una de las más amplias de Europa Central, presidida por la Catedral de San Bartolomé, iniciada en el siglo XIII y culminada en estilo gótico tardío, con la torre más alta de la República Checa (102 metros).
En la misma plaza, podremos encontrar el Ayuntamiento renacentista, obra de Giovanni de Statia (1558) que dejó un gran ejemplo del renacimiento bohemio con su elegante fachada sgraffitada de influencia italianizante.
El desarrollo económico de la ciudad hizo que tuviera una comunidad judía próspera que contruyó la Gran Sinagoga en 1893, y que hoy constituye la tercera sinagoga más grande del mundo, con una sorprendente fusión de estilos orientalistas, románicos y renacentistas. Muy cerca de ella, se encuentra otro símbolo del auge económico de Pilsen, el Teatro J. K. Tyl, de finales del XIX y símbolo del orgullo burgués de la ciudad.
Resto de la tarde libre y cena libre.
Día 3: Pilsen – Ceske Budejovice – Praga
Desayuno en hotel y salida en autobús hacia Ceske Budejovice. Esta localidad es el origen de la Budějovický Budvar, fundada en 1895, aunque sigue una larga tradición cervecera que se remonta al siglo XIII, cuando el rey Ottokar II de Bohemia concedió a la ciudad de Budweis (České Budějovice) el privilegio de fabricar cerveza.
La cerveza de Budweis pronto fue célebre en todo el Imperio, y el nombre Budweiser se convirtió en sinónimo de calidad. La actual cervecería estatal Budvar nació como respuesta nacional al auge de marcas alemanas, y hoy representa el orgullo checo frente a su homónima estadounidense (con la que mantuvo un histórico litigio por el uso del nombre).
Almuerzo en restaurante local.
Tras ello conocerermos el centro de la ciudad cuyo permiso para fábrica cerveza de la ciudad viene del año de su fundadacón, 1265, cuando Ottokar II la concibe como centro estratégico real frente al poder de los señores de Rožmberk. Su trazado regular y monumentalidad urbana la convirtieron en uno de los modelos de urbanismo medieval de Bohemia. Destaca la Plaza Přemysl Otakar II, una de las más armoniosas del país, rodeada de soportales barrocos y renacentistas. En el centro se alza la Fuente de Sansón (siglo XVIII), alegoría de la fuerza de la ciudad.
Allí, se encuentra el Ayuntamiento, construido en estilo barroco (1730–1750) y un buen ejemplo del barroco centroeuropeo, decorado con esculturas alegóricas de Virtudes y dioses clásicos. Cerca encontraremos la Catedral de San Nicolás, de origen gótico pero reformada en el siglo XVIII en estilo barroco, acompañada por la Torre Negra (Černá věž), torre de vigilancia y símbolo de la ciudad, de 72 metros de altura.
Continuación hacia Praga. Check-in y tiempo libre.
Día 4: Praga
Desayuno en restaurante local. Tras ello, nos dirigiremos e autobús a la parte alta de la ciudad, al barrio deHradčany. Muy cerca del castillo, el monasterio del Loreto de Praga es un santuario nacido del fervor contrarreformista del siglo XVII. Fue fundado en 1626 por la noble bohemia Benigna Catalina de Lobkowicz e inspirada por el culto a la Santa Casa de Loreto en Italia. El complejo se articula en torno a un claustro cuadrangular que acoge en su centro la réplica de la Santa Casa, destino de peregrinación y corazón simbólico del lugar.
Su arquitectura es un compendio del barroco bohemio: estucos, frescos celestiales, capillas ricamente decoradas y una teatralidad sagrada concebida para conmover al visitante. Entre todos sus elementos destaca la torre del carillón, añadida en 1694, que cada hora interpreta melodías con 27 campanas: un sonido icónico de Praga, flotando entre lo litúrgico y lo urbano, casi con cadencia de brindis ceremonioso.
El tesoro del sitio es su colección de arte sacro, donde sobresale el Sol de Praga, una custodia de diamantes legendaria del siglo XVIII. El Loreto no es solo devoción: es poder aristocrático, propaganda religiosa y experiencia sensorial, donde la fe se escucha y la historia se contempla entre resonancias doradas —como las que, en otro registro, dieron fama a la cerveza de Bohemia.
Más tarde, nos dirigiremos al Monasterio de Strahov, fundado en 1143 por la orden premostratense. Hoy es uno de los monasterios más antiguos de Bohemia y su nombre alude a la “guardia” o “vigilancia”, pues nació como bastión espiritual en una colina estratégica que dominaba las rutas hacia el castillo. A lo largo de los siglos fue reconstruido varias veces tras incendios y conflictos, adoptando su actual fisonomía barroca en los siglos XVII y XVIII.
La biblioteca de Strahov es su mayor emblema cultural: dos salas monumentales —la Sala Teológica y la Sala Filosófica — que custodian manuscritos, incunables y globos celestes bajo frescos que celebran el conocimiento humano y divino. Aquí, más que en ningún sitio, la historia de Bohemia se entiende como tradición erudita: custodia del saber, organización gremial y siglos de intercambio centroeuropeo. Desde el siglo XV, el saber erudito se mezcló con recetas de cerveza, ya que desde esta fecha hay constancia de producción de cerveza el monasterio.
Almuerzo final.
Tras ello, bajaremos a pie por el barrio de Mala Strana, situado a los pies del castillo y conectado con la Ciudad Vieja por el Puente de Carlos. Fundado en 1257, fue a lo largo de la Edad Media un enclave de burgueses y artesanos, pero su destino cambió radicalmente tras el gran incendio de 1541: la reconstrucción atrajo a la nobleza, que lo transformó en escaparate del barroco palaciego centroeuropeo.
Sus calles estrechas y sinuosas, palacios con jardines aterrazados, iglesias de fachada ondulante y embajadas históricas lo convirtieron pronto en el barrio del poder blando del reino y luego del imperio. La joya monumental es la Iglesia de San Nicolás – Malá Strana, obra maestra del alto barroco bohemio (1704–1755), cuya cúpula y torre dominan el barrio como faros gemelos del orgullo urbano
Este paseo nos llevará a uno de los lugares cerveceros de Praga para hacer un brindis final con una buena cerveza.
Día 5: Praga – Barcelona – Sevilla
Desayuno en hotel y salida hacia el aeropuerto de Praga para tomar el vuelo con destino Sevilla, vía Barcelona (10:55-17:45) Llegada al aeropuerto de Sevilla, recogida de equipajes y fin del viaje.
*************************** FIN DE NUESTROS SERVICIOS *********************************************
Precio:
- Por persona en habitación doble, 2200€ netos.
- Por persona en habitación individual, 2450€ netos.
Calendario de pagos:
| Fecha | Individual | Doble |
| Inscripción | 300€ | 350€ |
| 1º Pago | 350€ | 200€ |
| 2º Pago | 600€ | 550€ |
| 3º Pago | 600€ | 550€ |
| 4º Pago | 600€ | 550€ |
Hotel:
| Ciudad | Hotel |
| Praga
Pilsen |
4*
4* |
El precio incluye:
- Vuelo Sevilla-Praga
- Vuelo Praga-Barcelona-Sevilla
- Maleta de 20kg
- Autobús a disposición durante los trayectos
- Estancia en hoteles 4**** , en régimen de alojamiento y desayuno
- Almuerzo y cenas según programa
- Acompañantes desde origen, ratio 1/15, un profesor y un responsable de la agencia
- Guías de habla hispana
- Entradas a monumentos y visitas especificadas en el programa
- Seguro de viaje y anulación, valorado en 27,25€.
El precio no incluye:
- Excursiones y entradas a monumentos NO mencionados en programa.
- Comidas en aeropuertos y estaciones.
- Bebidas en las comidas programadas (salvo agua).
- Maleteros, propinas y extras no incluidos en programa.
- Gastos de índole personal.
- Cualquier otro servicio no mencionado en “el precio incluye”
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